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[ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

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[ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por DongHae [Mikael] el Dom Jun 07, 2015 9:34 pm

Este tema sucede antes de la llegada de Marius y Mikael a Roma

...

¿Qué es lo que había sucedido? No se encontraba despierto realmente, era como si su consciencia flotara en una masa oscura, sin principio y sin fin... Recordó aquella imagen, el piano, las ruinas, ese cadáver... el dolor y luego, absolutamente nada. Bueno, en realidad, nada en cuanto a recuerdos de lo sucedido después del suceso extraño, pero vaya que había quedado algo en su cuerpo y eso era una sensación familiar, terriblemente familiar, casi un deja vú... "Esto ha sucedido antes en otra vida" esa era la idea que acosaba sus pensamientos una y otra vez desde que en aquel sueño oscuro había revivido su consciencia. Sintió una punzada en el cuello, luego, una punzada en el brazo, próximamente, fueron voces las que llegaron una tras otra y en un principio carecían de sentido alguno.

"No podemos dejarlo así... debemos llevarlo a El Vaticano."
"Es un ser de las tinieblas, es uno de ellos... sólo mira lo que le ha hecho al heredero..."

Frunció el ceño, odiaba que lo llamasen así, desde que podía recordar carecía de un nombre y sólo escuchaba eso de los labios de todos. "El heredero" era como le llamaban por ser el hijo mayor de la familia principal, pero eso... había quedado 200 años atrás... o eso se suponía.

"No podemos tocarlo, podría alimentarse de cualquier cuerpo que se le acerque."
"Prendamos fuego a ese demonio."

Apretó los puños, removiéndose sobre la cama con quien desea que se respete su sueño. Hubo silencio a continuación y posteriormente, escuchó un murmullo más que no pudo distinguir y los escuchó salir de la habitación. Inmediatamente después, sus ojos dejaron que la luz de la habitación de aquel hospital penetrase en sus pupilas, provocándole un dolor inicial. Elevó el brazo derecho y sintió un pinchazo, un jalón. Se giró para observar con borrosa visión la transfusión de sangre que estaba recibiendo. Arh+ rezaba la etiqueta en el paquete. "Así que eso fue lo que pasó... un vampiro" murmuró en su interior, soltando un suspiro cansado. Sabía de esas criaturas, se habría enfrentado a algunas o ayudado a identificarlas, pero no recordaba haber visto uno en tal estado antes, pensaba que al quemarse morían, no creyó que pudiesen sobrevivir, menos aún estando enterrados entre escombros durante tantos años. Había sin duda subestimado a esas criaturas. Negó suavemente y, sin darse cuenta de cuando o como, volvió a quedarse dormido.

Horas después al despertar, se encontraría ahora a oscuras. La noche había caído y, el catéter retirado. Pudo mover su adolorido brazo, colocándolo frente a sí, distinguiendo la silueta a través de la luz exterior que traspasaba las blancas cortinas de su habitación. Era un amplio espacio, seguramente en el último piso, donde la organización tenía un área especial para permanecer. Era casi como un cuartel secreto para El Vatincano, donde sólo doctores expertos en lo sobrenatural se encontraban laborando, inaccesible para cualquier mortal ignorante. Se puso de pie, algo mareado, pero más fuerte que hacía unas horas... ¿Cuánto tiempo había dormido? No tenía idea. Se deslizó por la cama y asentó los pies en el helado suelo, haciendo algo de fuerzas para finalmente ponerse de pie. Se tambaleó un poco, pero estuvo bien pronto. ¿A dónde iba? A un lugar donde sabía se encontraría a aquel quien era el causante de su malestar.

Sabía que no se desharían de él, estaba probablemente en donde pudiesen observarlo. La humanidad era predecible, al no saber a qué se enfrentaban, buscaban conocerlo, probarlo, sentirlo... tantear, ¿Qué podría hacer esa criatura? Era lo que todos seguramente se estaban preguntando. Vestido tan sólo con una camisa blanca y holgada, así como con unos pantalones de tonalidad azul y completamente descalzo, DongHae, caminó por los pasillos abandonados debido a la hora y se dirigió hacia esa cámara de observación que conocía muy bien. No tardó demasiado en llegar a la puerta que rezaba "Precaución: Solo personal autorizado", ingresó el código de seguridad y la puerta se destrabó para dejarlo entrar en la fría habitación. Era casi como una sala de autopsias, instrumentos médicos alrededor, una enorme lámpara de luz blanca sobre una mesa metálica elevada por una columna igualmente de metal que la suspendía del suelo a una distancia considerable. Sobre la misma, se encontraba puesto aquel ser carcomido por el fuego, sin embargo, se atrevía a decir, aunque con temor a equivocarse, que parecía un poco mejor que cuando lo vio... pero bien podrían ser sus sentidos jugándole una treta. Curioso como su naturaleza humana le permitía ser, se acercó hasta quedar a su lado, mirándolo desde su posición.

- Te alimentaste de mi, ¿No es así vampiro? - le reclamó casi, deslizando sus dedos por donde la herida aún se esforzaba por cerrar, dejándolo adolorido de ese costado.- Por supuesto que, eso es lo que hacen los de tu tipo, pero... Quiero saber ¿Qué fue lo que hiciste? ¿Por qué ahora permanece este sentimiento de que te conozco?...

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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por Gackt [Marius] el Dom Jun 07, 2015 11:36 pm

- Necesito…-
Pero se mantuvo quieto; no, aún no veía… Pero podía escuchar.
Al poco tiempo de haberse jurado reconocer ese sabor, quizá no habría pasado siquiera un minuto entero, el dañado cuerpo del vampiro había vuelto a caer inconsciente mientras sus entrañas luchaban por regenerar parte de cada herida esparcida por su cuerpo segundo a segundo, era un estado automático que le hacía entrar en reserva.  En algún punto podría despertar nuevamente.. aunque bien no sabía cómo ni en cuánto tiempo, tal como anteriormente le estuvo ocurriendo. Odiaba tanto aquello, mas sabía que sería la única manera en que podría sobrevivir.

¿Por qué de entre todos los millones de habitantes… él tuvo que…
Lo estaba haciendo de nuevo el destino, se pensaba, le estaba probando nuevamente, le estaba jugando bromas de pésimo gusto.  Pero sea como sea, ese bastardo acababa de salvar su vida.
Ahora realmente estaba deseando despertar, despertar y acabarle.


º º º

“Voces..”
Más de dos, habían más de dos entes hablando a espaldas suyas. ¿Dónde diablos estaba ahora? Sabía que al menos ya podría moverse lo suficiente para ponerse en pie, tomar a uno de ellos y hacer de su vida parte de la propia. Debía ser cauteloso, estaba seguro que frente o al lado suyo no había ni uno de ellos, así que de modo pausado comenzó a levantar la diest… ¿Cómo? No era posible, no era en serio. ¿Estaba atado? Por favor…  Habría fruncido el ceño si tuviese uno en ese momento.  No le convenía forcejear o se darían cuenta que había despertado y tal vez le pondrían más barreras, o le terminaban allí mismo. Debía pensar cómo actuar guiándose únicamente de las cavidades auditivas. Necesitaba probar con algo más discreto.

Inhaló profundamente, haciendo inflar su tórax.

-¡Doctor! Está respirando-

Lentamente exhaló, el aire creó un sonido leve, suficiente para atraer la atención de al menos uno de ellos. No bastó más. Las suelas tocaban el piso y el viejo maldito contaba los pasos ajenos para calcular distancias. Pronto uno de ellos se detuvo al lado suyo.

-Así que aún te encuentras vivo… ¿Por qué no me atacas? Ah, es verdad, no puedes.- Tomó uno de los brazaletes que apresaban las muñecas del antiguo. –Tu  vida pende de un hilo.-
Como si fuese gracioso, rió por lo bajo. Pobre iluso, si tan sólo supiera con quién estaba tratando. Y en breve había terminado susurrando: -Haré que te arrepientas de lastimar al Heredero- Pero no hubo más reacciones por parte contraria, Marius se mantuvo allí, reposando, cuidando la poca energía que tenía guardada preguntándose a qué demonios se referían con la palabra "Heredero".
Y la noche estaba a punto de caer, se decían unos a otros; si las creencias eran ciertas no les convenía permanecer en la sala con el vampiro o podría despertar y comérselos vivos.

-Enciendan las cámaras. Debemos asegurarnos que no intente escapar esta noche, la criatura es importante para el Vaticano y estoy seguro que el Papa querrá verlo cuando se entere.- Sí señor, decían otros antes de retirarse de la sala de observaciones y activar un par de cámaras ubicadas en las esquinas superiores de la susodicha desde otra habitación.

“In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti…”

Como si sirviesen las palabrerías, el aparentemente religioso tocaba la frente del no muerto antes de finalmente dejarle solo. Al menos sabía que ya no estaba en intemperie y tampoco en Hungría.

Pronto sólo hubo absoluto silencio, los minutos avanzaban y con ellos las horas, el tiempo corría rápido para seres como él, motivo por el que le era difícil en su estado saber en qué momento del día se encontraba o en qué fecha, lo único que le quedaba era la paciencia. Pero en algún punto ese silencio se había roto debido a la abertura de la puerta. Pronto unos cuidadosos pasos se le aproximaron, no había tacón que chocara con el suelo, solo una sensación de “despegue”, como si careciera de calzado… Y entonces le escuchó.

Pero no hubo respuesta por su parte. Sabía que desde algún lugar alguien estaba observándole. En verdad sería todo mucho más fácil si no estuviese atado a esa maldita camilla terriblemente incómoda. Por fortuna no pasaría mucho tiempo antes que un guardia, acompañado de un obispo interrumpiera tan íntima conversación.

-Señor, usted no debería estar aquí.- Decía el primero.

-Joven Lee, necesita reposar para que sus heridas sanen.- Decía el segundo, tomando al muchacho por los hombros, pretendiendo guiarle hacia la salida -Este no es lugar para usted, menos en este momento, y aún menos con…- no sin antes acercarse curiosamente al calcinado, cerca, muy cerca.  -esta criatura endemoniada.-  Tan cerca… que los metálicos brazaletes que le mantenían inmóvil de brazos se partieron para poder tomar también al obispo por los hombros con salvajismo.  Gritaría, el religioso gritaría tan fuerte que el guardia temblaría sin poder hacer uso de sus propias manos, temblaría por el terrible brillo rojizo de los aún inexistentes ojos del Vampiro que con los caninos consumía rápidamente el alma de la escandalosa víctima hasta vaciarla por completo. Una alarma por desgracia se activaría, quién diría que ese inútil hombre de la seguridad no era tan inútil después de todo, él sería el siguiente en servirle de medicina sin alguna duda. Agradecía al nuevo sistema de tecnología que hacía introducir contraseñas tanto para entrar… como para salir de la habitación. No desperdiciaría ni una sola gota. La cantidad sería suficiente para mantenerle de pie, para moverse, hablar e incluso sanar a mejor velocidad. Mas le valía al dichoso "heredero" no salir corriendo.

Dejó caer el segundo cuerpo antes de voltear hacia el humano, sólo dejándose ver sanar unos minutos; sus globos oculares por fin comenzaban a aparecer recubiertos de un par de párpados, su piel, sus labios.   Ahora regresaría hacia uno de los cuerpos carentes de vida (el guardia) y despojaría de todo, a excepción de la ropa interior, para vestirse el cuerpo que carecía siquiera de una simplona bata para pacientes.  Enseguida tomaría al otro, arrebatándole lo mismo  y lanzándoselo al humano (y esperaba atinarle, pues aún no abría los ojos).  –Ahora vas a sacarme de aquí, rápido, y después podrás reclamarme todo lo que desees.- Los malditos que le habían atado a la camilla no demorarían, gracias a ese insoportable ruido, en regresar.
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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por DongHae [Mikael] el Dom Jun 07, 2015 11:39 pm

No le sorprendió en realidad, cuando pasados apenas unos minutos de su llegada los guardias de seguridad llegasen a alejarlo, la verdad era que incluso habían demorado más de lo esperado. No dejaba de ver a la criatura, ese vampiro, pese a las palabras de los adversos y sus intentos por alejarlo del ser en la camilla, pero era imposible que sus ojos no permaneciesen fijos, pensando, dejando su mente divagar en busca de las respuestas que no había obtenido aún de aquella boca sin forma. Era muy necio, era una realidad, e incluso estuvo a punto de deshacerse del agarre de aquellos pues necesitaba obtener esas respuestas. Ninguno de ellos sabía como se sentía, ninguno de ellos podría si quiera comprender lo que era tener la sensación de haber vivido tantas cosas... y no poder evocar ni una sola de ellas. Pensaba ya haberse acostumbrado a ello, pero aquel ser había despertado en él esa inseguridad, ese deseo de saber que era lo que había sido de su cuerpo durante esos años...

- No... - habló entonces, suave, casi balbuceando pues acaba de caer en la cuenta de que el religioso se acercaba a la boca del lobo.- ¡No te le acerques! - exclamó, pero fue demasiado tarde, pues ya había sido capturado, intentó acercarse por puro instinto a ayudarle, pero el guarda lo sostuvo firmemente por el torso, arrastrándolo hacia la puerta, la cual, se había sellado tras su estricto código de seguridad.- ¡Suéltame! ¡Debemos ayudarle! - le espetó al uniformado que en realidad, no tenía la culpa, sino que más bien seguía estrictas órdenes de que, en cuanto a la jerarquía de protección "El heredero" estaba por encima de la gran mayoría. Al lado de la puerta, se encontraba el objetivo del hombre, una alarma la cual presionó al darle un fuerte golpe que rompería el cristal que la protegería, aquel sonido endemoniado comenzó a sonar una y otra vez perforando los oídos de todos y por supuesto, movilizando al personal. Cuando se liberó de él, ya era demasiado tarde, el cuerpo de la primera víctima había caído sin más, ya no tenía caso si quiera luchar por aquella pobre alma.

Estaba desarmado, sin posibilidades. Se había apegado al muro, al lado de la puerta donde el aterrorizado guarda estaba luchando por abrirla al ingresar una y otra vez la clave errónea hasta que... en un parpadeo ya había sido sujetado por el vampiro que, ante los asombrados ojos del contenedor angélico ya estaba recuperando un aspecto irónicamente humano... Tragó saliva y se arrastró lentamente hasta quedar sobre la puerta, sus dedos temblorosos guiados por el miedo y la descarga de adrenalina palpaban el teclado donde el código debía de ser introducido, pero temía mirar hacia donde los números estaban. "Los demás guardias vendrán pronto" pensó, pero, por lo que había visto, quizá aquel iba a ser su último momento sobre la tierra. Con agitada respiración y el estrés hasta el punto más alto de su medidor imaginario, el chupasangre se revistió con las prendas del guardia y entonces, cuando lo observó desvestir al padre, se dio cuenta de su plan. Capturó las prendas como pudo, fue un instinto meramente.

- ¿Qué te hace pensar que te voy a ayudar después de verte matar a dos hombres inocentes?... - aquella voz sonó más firme de lo que en realidad se sentía, pero él no era alguien podría simplemente ignorar la muerte de dos seres humanos en frente de sí.- Si vas a matarme, hazlo ahora... pero no pienso cooperar contigo.

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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por Gackt [Marius] el Dom Jun 07, 2015 11:46 pm

Qué maldita ropa más holgada para su gusto y actual situación (famélico), pero no había de dónde elegir realmente, era mejor que nada. Decidió que sería inútil prenderse por completo la camisa cuando de nuevo parecía querer brotar disputa, bastó sólo un botón del medio. La lesión más grave podía verse claramente, aún intacta bajo las dos últimas costillas, pues le habían arrancado una parte del costado por las fauces de un enemigo en forma de Crinos.

-No tienes opción-  Habló en alto, el estrepitoso ruido de la alarma apenas permitía escuchar sus propios pensamientos.  –a menos que quieras ver más de esa "inocente gente" morir.-  Y sonrió ladino en lo que se abrochaba el cinturón para evitar que los pantalones resbalasen en el camino que pretendía, ¿podían verse ya sus perfectos labios? De acuerdo, no tan perfectos aún, había de admitir que la rehabilitación aún era algo pobre, tanto el superior como el inferior se encontraban faltos de humectación, resecos y partidos, pálidos. Pero sus blancos caninos podían lucirse en medio de esa abertura cínica. ¿Matarle? Aquello había sido lo más descabellado que pudo haber propuesto en tal situación, en cualquier situación incluso –Eres demasiado valioso como para terminar igual que ellos, Mikael.- mas después disminuyó el volumen -No digas tonterías...- Golpeaba la punta de cada calzado contra el suelo para acomodarlo mejor a sus pies antes de dar breves pasos hacia la metálica barrera que le mantenía encerrado en el cubículo de observación, manteniendo el rostro frente a ella; sabía que el menor estaba allí, mas no si se encontraba de pie.. o en el suelo.
Las cortinas que recubrían sus ojos aún se negaban a permitirles revelarse y facilitarle la tarea de advertir todo lo que existía a los alrededores, siquiera de mirar un solo instante a la figura que tenía a pocos centímetros de sí. Lo único que le hacía estar seguro de sus palabras para con él había sido por el peculiar sabor de su sangre y su voz.  

En ese momento pudo  escuchar voces nuevas (y no tan nuevas) aproximándose, voces que no podrían ser escuchadas por oídos comunes puesto que aquella era una de las maravillosas salas aislantes donde la intención principal era no poder escuchar ni una sola de las pestes que se hablaban de los pacientes fuera de  la misma. –Espero que estés listo para lo que se avecina..- La habitación parpadeaba en luces rojas entre la oscuridad que se hubo ocasionado como consecuencia de la activación de la alarma; las luces blancas fueron interrumpidas y desactivadas automáticamente para negar visión a los delincuentes que osaban fugarse o causar alguna clase de caos. -..porque no tendré piedad.-  Musitó con la intención de no ser escuchado. El minusválido inmortal sabía que una vez se abriese el paso hacia la salida sólo había una cosa por hacer: Acabar con todos los que tuviese alcance antes de volver a recaer por gasto de energía ó salir de tal prisión hacia un lugar más seguro con la ayuda del ahora mortal, en quien confiaba sabría (mejor  que él) hacia dónde ir.
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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por DongHae [Mikael] el Dom Jun 07, 2015 11:47 pm

Con las prendas firmemente sujetas contra su pecho, probablemente debido a la tensión y estrés que el antiguo contenedor angélico estaba experimentando en esos instantes, miró a su captor, aunque no fue por demasiado tiempo, pronto las luces se fueron y, su cuerpo humano fue incapaz de brindarle la visión necesaria. Lo único que en esos momentos tenía para sí era la puerta que le daba una cierta sensación de estabilidad, de saber en donde se encontraba de pie. Si a eso le sumamos el constante acoso auditivo al que las alarmas sometían sus oídos, realmente no estaba en sus mejores condiciones. Cuando lo escuchó, sin duda sufrió una sorpresa, no estaba del todo equivocado al considerar que aquel era alguien de cuando no tenía memorias... pero entonces, él no era de su pasado, sino del de aquel ángel que estuvo en su cuerpo.

- Ese no soy yo... - apenas respondió, no estaba seguro de si el contrario lo habría escuchado o no, sin embargo, lo que le dijo a continuación le hizo pensar, no pensar en sí quería ir con él o prefería ahorrarse vidas inocentes. Sino... ¿Cómo lo sacaría de ahí? Apretó los puños, no tenía manera de saber que los hombres ya estaban en camino, era algo que suponía pues era el procedimiento, pero si seguía perdiendo el tiempo, no dudaba que ese vampiro les quitaría la vida de la misma manera sencilla con la que había acabado con los dos anteriores. Tragó saliva y se giró, palpando con la mano el teclado donde intentaría de forma fallida introducir la contraseña, un par de veces, a la tercera lo consiguió, más por ensayo y error que por capacidad. Cuando la puerta se hubo abierto, salió corriendo, esperando que el otro lo siguiese, y, en el camino, colocándose las prendas del religioso que, se trataban de un pantalón negro y una sotana, por supuesto, los zapatos no había sido algo que se hubiese podido detener a colocar correctamente. Apenas abrochó el cuello oscuro, probablemente lo habría hecho mal, regresó hacia donde su habitación se encontraba, pues se hallaba del lado opuesto a donde los guardias se dirigirían. Dio alguno que otro tropiezo, imposible no hacerlo, pues no veía absolutamente nada más que reflejos de luces que entraban por las ventanas.

Cuando consiguió llegar hasta donde había iniciado aquella aventura, se acercó hacia la ventana. Tercer piso... Bajó la mirada la vio, la escalera de incendios a unos cuantos metros.- Espero las alturas no te molesten... - susurró, dando un salto a lo que a los ojos de cualquiera parecería ir directo hacia su muerte, un suicidio sin si quiera pensarlo. Pero el joven, pese a su estado mortal, estaba en buenas condiciones y, no había sido la primera vez que se veía en una situación en la que su cuerpo estuviese al límite. Las escaleras metálicas temblaron al sentir el caer de ese cuerpo de unos 60 kilogramos.Confiado en que el ser del infierno le siguiera el paso, bajó rápidamente, hasta estar a una altura considerable y volver a saltar, esta vez, cayendo en el suelo helado de la ciudad en pleno apogeo nocturno.

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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por Gackt [Marius] el Dom Jun 07, 2015 11:51 pm

Finalmente, tras ese par de intentos fallidos (y es que cuando la clave fallaba podía {apenas} escucharse una vocecilla que pronunciaba claramente “acceso denegado”), la puerta se abrió. ¡Ah! Demasiados pasos mezclados,  lo único que se podía hacer era concentrarse en los del mortal y seguirlos; pasos muy livianos debido a su descalzo andar pero emprendió camino sin alguna duda, sin mirar atrás (o adelante), el piso era liso, algo resbaloso si no se iba firmemente sobre él. Se alejaban, perfecto, algo pausado a comparación de la idea que el condenado se hubo planteado en la mente, pero parecía haber un buen resultado.. hasta que del otro lado del pasillo también comenzaron a aparecerse más pisadas, todas a prisa, ¿acaso les rodearían? De aquél lado, a escasos metros de los fugitivos, se encontraban alrededor de siete personas, de entre ellos: dos religiosos, sus palabras les delataban, siempre debían mencionar algo relacionado con la Biblia o Cristo mismo, o con Satanás; el resto … federales o algo similar, lo ignoraba hasta distinguir los choques metálicos que las esposas hacían en sus caderas.

No debió prestarles ni la más mínima atención. Se había distraído con ese sonido seco.

En ese momento las huellas del único presente (vivo) con los pies desnudos habían disipado, había curvado en alguna fracción en la que le perdió de vista (metafóricamente hablando), lo cual le provocó chocar uno de sus costados contra la pared adyacente, golpeándose directamente en el hombro y abollando, lo correspondiente a algo poco menos alto que su cuerpo,  el concreto.   Rayos… había perdido el control del único sentido que hubo desarrollado por completo y debía hallar la manera de recuperarlo ¡pero es que habían tantos! Vaya ventaja la del humano por la limitación de su cavidad auditiva en ese instante. Disminuir el ruido era menester, pero no podía usar habilidad alguna o siquiera hacer el más mínimo esfuerzo por “matar” para obtener de nuevo la ventaja.  Y para su desgracia, la fortuna no se encontraba de su lado. Ya estaba rodeado, pensaba “no regreses, no regreses” de manera indirecta a su guía, incluso casi pronunciándolo en voz baja, apretando los dientes mientras sus labios apenas se separaban, se las arreglaría solo. Un par de pasos a espaldas de la pared y se mantuvo quieto por no más de cinco segundos, dejando sorpresas ante los ya conocidos anteriormente debido su medianamente mejorada apariencia, para después apresurar el paso de regreso. Y como todo hombre de palabra,  cruzaría por entre los cuerpos apartándolos a golpes, empujándolos, abriéndose camino procurando no  desalmarlos. Después… un disparo, pero nada que pudiese detener su andar.

-Mucho mejor- Menos ruido para sus oídos, ahora sería mucho más fácil ubicar la presencia del más bajo obligándose por intuición frente a una habitación.  ¿Sexto sentido? ¡Ya era tiempo! Juraba no haberse demorado más de tres minutos en volver a encontrarle, bueno, quizá  cuatro, pero para entonces el menor ya habría saltado por la ventana.  ¿Y qué rayos había ahí abajo? Sea lo que fuere no se daría el lujo de pensárselo dos veces pues en cualquier momento sería presa de caza; subió ambas suelas en el alféizar y de un impulso algo impetuoso, saltó, haciendo que el ancho de ese brinco saliera del límite de las escaleras (pues no tenía idea de que estaban allí) hasta caer al piso, en pie, flectando las piernas al tocar tierra por instinto, creando un nuevo desnivel en el pavimento debido no tanto a su peso, sino a la fuerza que había aplicado en él.  No tenía idea alguna de la altura a la que se encontraban, así que sólo se dejó llevar.  Por fortuna, no había (aún) persona alguna que cruzase por ese callejón.

- Debo saber dónde estamos – Esperó a que bajase por completo para preguntar aquello con un timbre algo ronco, no tenía idea de hacia dónde moverse ahora.  Le interesaba también la hora debido a la posición del sol, pues dudaba poder resistir al poder de sus rayos por más de diez o veinte minutos.  Abrió los ojos, rojos y brillantes en medio de la oscuridad que no muy a lo lejos se iluminaba, estaba sediento pero aún su semblante denotaba serenidad (en lo que cabía), no le convenía mantener su vista a la vista en tal situación, bastante ya era para cualquiera que lo mirase con las heridas abiertas y la facha de un vago moribundo.  ¿A dónde irían ahora? ¿Qué tan lejos? A estas alturas le venía importando poco si el lugar al que iban era una pocilga con tal de no seguir bajo el riesgo de ser aprisionado, quemado o inconscientizado.

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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por DongHae [Mikael] el Dom Jun 07, 2015 11:53 pm

Le alegró ver que pese al atraso evidente de su acompañante (o secuestrador como fuese mejor nombrarlo en esos instantes), no tuvo problema para seguirle el ritmo hasta aquel callejón húmedo y frío de Londres. Su cuerpo le temblaba y apenas y sentía los pies, pues estaba descalzo. Rápidamente se acomodó las prendas religiosas, nunca fueron de su agrado, pero en momentos de necesidad, no había mucho que pudiese hacer al respecto. Se giró hacia el adverso, pensando igualmente donde sería un buen lugar para escapar. No podía llevarlo a un sitio con muchas personas, tampoco podría hacerlo con un amigo pues no deseaba ponerlo en riesgo. Las iglesias, los hospitales, la ciudad entera...

Entonces una idea le vino a la cabeza, a su amigo no le gustaría, pero igual... no tenía por qué enterarse. Se giró finalmente hacia el vampiro, quien ahora poseía un aspecto mil veces más humano, aunque aún se mostraba débil, se acercó a él y le respondió.- Estamos en Londres - fue lo último que dijo antes de dirigirse hacia la calle, estiró la mano y como era común en las grandes ciudades no tardó más que unos segundos en detenerse uno de los taxis con sus típicos colores amarillos.- Iremos a un lugar donde les costará algo de trabajo encontrarnos - le respondió cuando volvió a tenerlo cerca. Aquel sujeto sólo parecía querer un lugar tranquilo, pues de haberlo querido, habría matado a todos y no le hubiese ofrecido opción alguna. Esperando que subiese en la parte trasera junto con él, se inclinó cerca del taxista para indicarle la ubicación de una villa a las afueras de la ciudad.

No pasó mucho tiempo antes de que los agentes saliesen de entre las puertas del hospital, todo seguridad para ser exactos. No se alteró al verlos por el retrovisor, pues conocía sus tácticas y no actuarían agresivamente, pues los civiles eran prioridad. El taxista sólo espero a que el segundo pasajero cerrase la puerta para ponerse en marcha.

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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por Gackt [Marius] el Dom Jun 07, 2015 11:58 pm

Londres… Vaya aspecto distinto que tenía. Las pocas veces que visitaba ese lugar era por motivos de “gira” y habían sido contadas, no miento al decir que sólo conocía algo de la zona más turística desde los años 80’s, por lo que muchos callejones le serían nuevos en su totalidad, los avances tecnológicos sí que habían hecho cambiar cada rincón del mundo. Era hora de aprender de ello a pesar de lo posiblemente tardado y complejo que le sería. Jamás se le dio la faramalla de la tecnología, sus múltiples teléfonos móviles destruidos por innumerables intentos de uso podrían ser la prueba más clara (salvo porque ya no existen…).

Al menor le siguió a pasos pesados tras cerrar los ojos, aligerándose un poco más al momento de abordar el vehículo; tomó asiento, empalmando ambas manos propias entre las piernas ligeramente distantes, su posición cabizbaja podía asemejarle dormitar, un hombre tan agotado que hubo optado por descansar los ojos en el trayecto, en silencio, sin intención alguna de mover siquiera un dedo. Pero estaba más despierto que nunca;  escuchó al menor percibiendo algo del frío que su cuerpo había adquirido, a diferencia propia, quien parecía inmune al ambiente de fuera… aunque por un largo rato mencionó nada al respecto. No dejaba de pensar en mil y un asuntos al aire.

Ahora seguramente su agente le creería muerto (al igual que quizá todos quienes le conocieron) por no haber dado al menos una mínima noticia suya en dos bellísimos años en los que permaneció completamente inconsciente. ¿Qué sería ahora de su vida? Darse por muerto significaba comenzar una vida nueva… otra vez (o fingir un secuestro). Comenzaba a ser aburrido; había pasado desde pintor hasta actor de obras de teatro, compositor, cantante. Quizá era momento de tomar un camino totalmente diferente a lo que era referente al arte.   Pronto entre los efímeros puntos regresó hasta aquella interrogante que se le había hecho al principio de la noche.

Sus labios resoplaron de repente -¿Estás seguro de querer saber lo que hice… para tener esos sentimientos encontrados?- Pausó un momento para darle el tiempo de contestar lo que quisiese decir al respecto a pesar que no tendría gran importancia. Hablaría de alguna u otra manera –Mi vida, la salvaste de la perdición alguna vez.- Consideró ser más claro… pero aún habían cabos sueltos entre ambos, no podría explicar nada hasta estar seguro de lo que había ocurrido con aquél que ocupaba esa misma imagen, esa voz y esa… ese elixir que aún conservaba el sabor exacto de la primera vez que fue tomado. Mas ahora no resplandecía como en el pasado, no irradiaba esa energía que le hacía desarmar o la… insensibilidad que alguna vez tuvo en su cuerpo, continuó sereno  -Hoy no hace Luna Llena y sin embargo respondes ante el frío, el dolor… el miedo. No sé qué rayos hayas hecho, incluso podría jurar que eres uno de esos insignificantes humanos salvo por- vaciló un instante  -tu sangre.- Musitó ahora, después de todo no había necesidad de elevar la voz ya, salvo por el melódico Jazz navideño en la radio por el que el chofer se encontraba más pendiente, nada a comparación del escándalo en el extraño edificio que él catalogaba de "tortura religiosa".
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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por DongHae [Mikael] el Lun Jun 08, 2015 12:02 am

De pronto encontraba el silencio como un regalo valioso. Tras el momento agitado de hacía unos momentos y los tomentosos pensamientos que ahora pasaban por su mente... bueno, algo de silencio venía bien, al menos en el exterior. ¿Qué pensarían los representantes de su familia ahora que seguramente se están enterando de que su "legítimo heredero" acababa de ayudar a un evidentemente peligroso vampiro a escapar? En realidad, ahora que lo pensaba, nada le daba la garantía de que aquel ser iba a cumplir con lo que le decía de ya no herir a nadie más, pero... no era ningún idiota, tampoco era que tuviese muchas opciones están desarmado, a fin de cuentas tan sólo era un humano. Cuando el vampiro finalmente habló, no pudo evitar dar un sobresalto, fue como si nuevamente se hubiese conectado con la realidad una vez más. Lo observó, sin saber como responder a la repentina pregunta con algo más que un ligero asentimiento de cabeza. ¿Es que acaso le había salvado la vida? Fue lo que entendió, quizá viejos amigos, ese ángel y el vampiro.... por muy ilógico que aquello pudiese sonar. Al finalizar, terminó por responder, apretando los puños sobre sus rodillas y bajando la mirada.

- Soy humano - dijo simplemente, tras unos instantes volvió a posar la mirada encima del inmortal.- me temo informarte que Mikael abandonó mi cuerpo hace ya un tiempo. No recuerdo nada de lo que pasó en el tiempo en que estuvo dentro de mi, nada. Aunque a veces... - bajó un poco el tono de voz, al darse cuenta de esto, carraspeó, retomando la estabilidad en sus palabras.- siento que ya he hecho cosas, conocido personas, estado en lugares, pero... no sé como explicarlo bien - admitió.- como cuando tienes un sueño, sabes que lo tuviste, ves las imágenes ahí, pero eres incapaz de explicarlo a otras personas, de ponerlo en palabras...

Hizo una pausa y durante unos momentos posó la mirada sobre el camino que se vislumbraba tras la ventana. Esperaba no sonar como un tonto frente a ese ser imponente. Además, tampoco quería admitir que cuando ese hombre había bebido de su sangre... había sentido de una manera tan vívida, como si estuviese viviendo ese sueño del que había hablado momentos atrás, sintió tantas cosas, en su piel, en su cuerpo que... incluso ahora, donde la herida palpitaba de dolor por el movimiento brusco de la escapatoria, experimentaba esos cosquilleos familiares. Se sentía avergonzado al respecto. Carraspeó, probablemente se habría sonrojado, lo sentía. Negó varias veces antes de recomponerse.- A lo que quiero llegar es... Que no soy ese ángel que conociste. Lo lamento.

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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por Gackt [Marius] el Lun Jun 08, 2015 12:04 am

<< Soy humano >>

Chocó los pulgares tras escuchar ese diminuto calificativo en su respuesta.  Se clavaba en sus ojos conforme sus palabras salían, poco a poco, y cuando él volteaba, sus orbes bajaban de dirección hacia sus labios. ¿Por qué? Los propios apenas se separaron, quería, deseaba hablar y preguntarle directamente qué demonios fue lo que ocurrió con él, qué diablos había hecho pero… con cada frase solamente se cercioraba una y otra vez que aquello no, al menos pronto, no tendría la respuesta.  

En el flashback se escribió:Se llevó una mano al rostro cerrando los ojos cuando por fin descendió ese último escalón que marcaba el comienzo del extenso jardín posterior. Por lo liviano de sus pasos no había huella sobre el bien humectado césped. “Ya no estás.” No dejaba de repetirse esas palabras desde que sus pies tomaban camino por los corredores hasta el destino que ahora llevaba a las afueras de la residencia. Ahora estaba lejos y lo sabía, no había cosa que denotara siquiera una pisca de su esencia, de su pura energía –Invenire anima…- Después de las treinta primeras veces, ¿Qué le hacía pensar que a la número treinta y uno lo encontraría? –..Mikael.- Musitó en un muy suave suspiro, ajustando fuertemente sus propios puños, elevando la mirada en el cielo que pronto se convertiría en un taciturno atardecer. Nada sucedió.

Fragmento: http://rolunderworld.foroactivo.com/t3008-cerrado-goodbye-feelings

Miró al techo del auto, más exactamente hacia la casetilla que marcaba el precio que iba aumentando conforme avanzaba. En ese momento el otro miraba hacia la ventana. Claro, tenía sentido, el humano que tenía a su lado tan sólo era el contenedor,  dato que alguna vez le fue mencionado por quien lo había ocupado.  “No sé cómo pude… pensar que habías vuelto” se decía dentro de su mente, y cada vez que lo repetía se sentía un completo imbécil. Le daba igual si el taxista se daba cuenta del brillo rojo que irradiaban sus iris, poco antes de nuevamente escucharle, en conclusión, privó el propio mirar.  

Y sonrió. – En parte, tal vez tengas razón. – Había levantado la diestra, cuya intención de encontrar vellos en su rostro con los dedos (cejas, pestañas) fue totalmente acertada. – Tan sólo eres un contenedor vacío con los recuerdos de alguien más. – La mano sobrante decidió posarse en medio de ambos para recargar el apenas recuperado peso del propietario que se aproximaba hasta hacer casi chocar su gélida mejilla en la ajena. – Pero si de algo estoy seguro, es que en este mundo no existen las coincidencias ni tampoco las casualidades. – Cerca de su oreja, unísono tono le había resoplado aquellas palabras.  Pronto entre ellas habrían ligeros raspones – Si llegaste hasta mí tuvo que haber sido con algún propósito, no me importa si eres o no ese ángel ahora,  voy a descubrirlo. – Se alejaría ahora, de modo breve, pretendiendo encararle. – Y no voy a dejarte ir.. hasta lograrlo. –  No de nuevo.  No le iba a perder de vista hasta saber con certeza por qué, de entre todos aquellos que pudieron despertarle, de todos aquellos que pudieron encontrar su cuerpo, tuvo que ser él.

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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por DongHae [Mikael] el Lun Jun 08, 2015 12:07 am

No estaba del todo seguro como debería de interpretar la reacción del adverso ante aquella revelación. En este punto, realmente era incapaz de tener una idea clara de que clase de relación habían tenido Mikaell y ese hombre, ¿Cómo podría? Lo único que podía pasarle por la cabeza es que eran verdaderamente cercanos, mejores amigos... tal vez. Y sin embargo, eso le provocaba muchas reacciones mezcladas, a fin de cuentas, los ángeles eran seres que no hacían migas con seres oscuros o que dañaran a los humanos, su objetivo siempre fue el protegerlos, y digamos que saber que un vampiro se alimenta de humanos hasta casi dejarlos al borde de la muerte no era exactamente muy cercano al ideal de su filosofía. Eso lo sabía muy bien, ¡Por favor! Había tenido dentro de sí a un ángel por docientos años. De haber un humano que entendiera a aquellos seres mejor que nadie, ese sería precisamente él.

Se había perdido de nuevo en sus pensamientos, pero entonces, el sentir de la brisa traída por el sigiloso movimiento del inmoral le hizo abrir los ojos sorprendido, nervioso, acorralado contra la puerta. Se quedó completamente quieto, no había esperado ese movimiento, incluso, temió por unos instantes volver a ser mordido, la herida le dio un par de punzadas. La voz gélida del vampiro hizo que su aliento se escapase en un suspiro. Él era un humano, se sentía indefenso ante seres sobrenaturales, más si estaba en un vehículo en movimiento, sin arma alguna. Eso podría ser una desventaja... podría. Tragó saliva y tomando valor se giró para encararlo.- ¿A qué te refieres con que no vas a dejarme ir? - cuestionó. Intentó su voz no sonara demasiado nerviosa.- Te voy a ayudar a escapar lejos de la ciudad, después de eso, estás por tu cuenta... ¿Entiendes? Me has hecho prácticamente un fugitivo de mi propia gente, ¿Cómo se supone que logre aclarar el mal entendido si te mantienes cerca de mi, Marius?

Hizo una pausa, sorprendido de sus propias palabras. ¿Marius? ¿De dónde demonios había salido aquel nombre? Parecía haber estado guardado desde lo más profundo de su interior. No recordaba que el vampiro le hubiese dicho, ni mucho menos que él le hubiese preguntado. Su contrariedad se veía perfectamente reflejada en su expresión desconcertada.

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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por Gackt [Marius] el Lun Jun 08, 2015 12:10 am

Enarcó una ceja, el humano parecía saber verdaderamente poco respecto a su naturaleza, respecto a todo el poder que poseía como Vampiro. Le parecía hasta extraño todavía escuchar de él tanta palabrería inútil respecto a cosas tan simples, claro que le costaba... esa imagen tenía un conocimiento totalmente distinto y un temple menos testarudo. Por un segundo creyó estar hablando con un amnésico, pensamientos efímeros que de modo automático se salían del hilo al ver su rostro.
Sin embargo, trató de ponerse en su lugar (a su manera): Si fuese también un humano ahora, la primer solución que le vendría a la mente sería esposarse a él o colocarle un rastreador como a algunos animales para no perderle pista en caso de escapar. Claro, no dispondría de ninguno de esos objetos pero los conseguiría. Los robaría o conseguiría dinero para comprar dichos objetos aunque... eso sería demasiado desventajoso para Marius y ventajoso para el humano que evidentemente no le esperaría. Empero, como ser inmortal y virtuoso de diversas capacidades las cosas eran muy, muy distintas a las soluciones humanas ordinarias.

Algo llamó su atención entonces. Enseñó una liviana sonrisa media en la cual volvía a dejar en claro quien era, momento en que hubo escuchado su nombre e incluso claramente vislumbrado el asombro en la faz ajena.  

Pronto, uno de sus dedos, el índice de la diestra se habría posado sobre los pasmados labios, creando una pequeña colisión entre temperaturas – Shht… No lo digas tan alto. –Musitó, regresando después a la sonrisa que dejó esperando reaparecer por varios segundos. En verdad parecía que en cualquier momento al mortal se le saldría el corazón por cada una de las primicias que se le presentaban.  Era como un infante reconociéndose a sí mismo en el propio reflejo del espejo – Realmente ¿es tu gente lo que más te importa en este momento? – Relajó el rostro y tras entrecerrar la mirada volvió con tranquilidad a su primer postura al adentrarse en el vehículo, esta vez cruzando los brazos. – No sé si decir que eres extraño… o muy ingenuo. – Se lo pensó un poco antes de volver a declarar. – Me necesitas. –Sentenció.  Por desgracia y por mucho orgullo que tuviese, ahora que sabía del humano, él mismo sentía la necesidad de saber que estaría bien.  La sola idea de recordar su condición como mortal incluso le enojaba por la incomodidad y aún desconcierto; pensarlo le hacía de modo involuntario fruncir el ceño  un instante mientras se disponía a conocer lo que había detrás del cristal en el camino.

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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por DongHae [Mikael] el Lun Jun 08, 2015 12:13 am

Sus ojos claramente contrariados se posaron sobre el rostro de quien había callado sus labios con aquel gélido dedo. No hizo movimiento alguno, simplemente guardó inmediato silencio y le observó desde su posición. Ya hacía unos momentos que la ciudad había comenzado a desaparecer del paisaje. El lugar a donde lo llevaba estaba apartado, pero tampoco del otro lado del mundo. Aquel ser parecía estar más que convencido de que iba a necesitarlo, esto enojaba un poco al joven humano quien, tras las últimas palabras del no vivo se cruzó de brazos y giró el rostro en otra dirección, detestaba sentirse tan ignorante respecto a las cosas. Era por eso que se dedicaba horas a la lectura, a la compresión de su universo, ciertamente, muchas cosas habían cambiado en 200 años.

Cuando la ciudad quedó atrás, los campos y árboles hicieron acto de presencia, pero, la noche los cubría en su manto gélido, haciendo la visibilidad casi nula y bastante tétrica para quien, como él, no poseía una visión nocturna que sobresaliese. Se inclinó cuando fue justo el tiempo cerca del conductor, indicándole que girase a la derecha donde una entrada a manera de arco de ladrillos los esperaba. Se adentraron entonces, andando varios metros en el sendero hasta que pronto, en medio de los árboles, un extenso claro que rebelaba una casa antigua, pero bien conservada de madera.


El taxista se detuvo en el camino frente a la entrada y entonces... cayó en la cuenta de algo, un detalle que había olvidado por completo y que probablemente al hombre que los había conducido aquel largo trayecto no le gustaría. Tragó saliva nervioso, mordisqueando su labio inferior y deseando con todas sus fuerzas que aquel de quien tomó "prestado" el traje tuviese su cartera dentro... Un aliviado suspiro recorrió sus labios cuando tras deslizar la mano en el bolsillo derecho sintió la billetera, la sacó y extrajo la cantidad que el taxímetro marcaba, era un pequeño préstamo más por parte de aquel hombre de fe. Se bajó finalmente, observando la oscuridad del lugar de no ser por un faro cerca de la casa, como alumbrado público que mantenía algo de visibilidad.

- Ugh... parece que no están - le dijo entonces a su acompañante, mientras se acercaba a la entrada, subió los escalones y dio un par de golpes. Sonó la campana y llamó por su nombre a su amigo, a la esposa de este, pero no hubo respuesta.- Pudieron haber ido de vacaciones a otro lado, no suelen usar mucho este sitio... - comentó, inclinándose levantando una tabla de madera que se hallaba suelta de manera estratégica y bajo la cual se encontraban las llaves. La de la puerta principal y la del sótano. Abrió el portal e invitó al adverso a pasar junto con él. Lo primero que hizo fue encender las luces y al fin, tener algo de iluminación en la vacía morada.

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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por Gackt [Marius] el Lun Jun 08, 2015 2:16 am

Transcurría el tiempo, el camino, los pensamientos. El manto de niebla le caía de sorpresa a pesar de aparentar lo contrario a comparación del otro pasajero que evidentemente  luchaba por distinguir el camino y saber hasta dónde hacer detener el auto. Reía en sus adentros al echarle un breve vistazo, él restaba importancia a carecer ahora de aquella capacidad, sí, tampoco podía ver  una pizca del horizonte a menos que se esforzase en ello, pero no lo valía. Tan sólo… esperó.

Y permaneció en silencio hasta que el automóvil se detuvo. No sucedieron más de cinco segundos cuando su siniestra tomó la manecilla y tiró de ella un par de veces, una para retirar el seguro, otra para abrir la compuerta y salir del vehículo sin más. Cerró con suficiente fuerza, sin tomarse la molestia de disculparse o siquiera devolverle una mirada al taxista que le había insultado por maltrato a su instrumento de trabajo. Caminó un poco, cada paso más vacilado que el siguiente hasta llegar a uno de los límites señalados por los árboles, el auto ya habría desaparecido entonces, su retador brazo decidió levantarse del costado en el que reposaba y tenderse hasta con la palma tratar de sentir la corteza del roble que le estorbaba el recto andar.  A pesar de los llamados y golpeteos a la casa, de las palabras que eran dirigidas a él por parte del otro, éste permanecía callado. Menuda cabaña… Ahora sus ojos miraban al borroso cielo que parecía dentro de poco querer iniciar el juego de las escondidas de nuevo, ocultando todo lo que alcanzase su manto de vapor. A lo lejos, su cuerpo pareciera tan sólo una silueta negra, y sus ojos… rojos, brillantes, sería lo único que se hacía notar.

Soltó el árbol, adelantó uno de los calzados y volteó a donde sus espaldas, dando ahora cara a la casa que por el momento parecía abandonada. Conforme se acercaba, la hasta entonces única pizca de luz artificial debilitaba el radio de su alcance hasta volverse tan sólo un punto blanco flotante, momento exacto en el que sus suelas pisaron los escalones y tomaron rumbo a dentro de lo que sería un refugio temporal, aguardando que el primero en dar un paso dentro fuese el humano.
Tras cruzar el  marco apresuró un poco su andar y comenzó a abrir las puertas sin molestarse en tocar o advertir de su acecho. Primera puerta, segunda.., entró a la tercera sin demorar tanto, había un baño lo suficientemente amplio, no necesitaba más que una regadera, así que al momento de estar considerablemente cerca de ella tomó las llaves y giró cada una de ellas por completo hasta que la recia agua golpease el suelo e hiciese suficiente ruido. Fría o caliente, daba igual.
Buscó con la mirada algo más antes de salir, pero nada, no estaba allí… ahora volvería a las habitaciones hasta encontrar algunas toallas, y una vez la búsqueda fuese exitosa relajó el paso y volvió a donde fuese que el mortal se encontrase. No podía confiar en sus planes mientras estuviese en ese estado tan .. impropio. – Vienes conmigo. – Dijo al tiempo que le pegaba una toalla al pecho y tomaba con la diestra una de sus manos firmemente. – No debo quitarte los ojos de encima. –Diría al paso, en lo que comenzaría a aflojarse las prendas que desde un principio casi le colgaban.
Se lo llevaría con él al baño, y hasta a la regadera si fuese necesario con tal de no permitirle deshacerse del seguro que colocaría en la puerta para no dejarle la salida fácil.
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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por DongHae [Mikael] el Lun Jun 08, 2015 2:36 am

Se adelantó hasta la sala de estar, donde la chimenea se hallaba impecable. Pudo escuchar la puerta cerrarse tras de sí y miró sobre su hombro como la figura del vampiro se movía por la casa sin deje alguno de prudencia. Suspiró, no podía esperar que un ser no humano tuviese la costumbre del respeto hacia las cosas que no eran suyas, así es que ni se molestaría en reclamar al respecto, su amigo y familia a fin de cuentas probablemente nunca se enterarían de aquella intrusión. Pronto lo perdió de vista e intentó no pensar más en él, pues por alguna razón lo dejaba sumamente intranquilo. Tenía frío. En el campo, a esas horas de la noche no era precisamente un paseo en la playa... Pensó en tomar unas cuantas prendas y seguidamente, encender la chimenea, sería lo más adecuado. Mientras maquilaba sus siguientes planes, el sonido del agua lo hizo alzar la mirada en dirección hacia el cuarto de baño, ¿Se iba a duchar? Se encogió de hombros, las costumbres del vampiro no eran su problema... Volvió a mirar hacia la chimenea, como si ella tuviese la capacidad de distraerlo de alguna forma, y la realidad era que no tenía ninguna. Se sentía inquieto, abrumado por todo...

– ¿Qué tanto estará haciendo? – se cuestionaba al escuchar los pasos sobre el piso de madera, pero se esforzaba por no mirarlo, por no mostrar interés o curiosidad alguna por aquella criatura que... Hizo una pausa, tragó saliva, los pasos venían hacia él. Calma, calma. Sus latidos acelerados no parecían escuchar, y entonces, no le quedó mas remedio que girarse y volver a encontrarse con el más alto quien, sin dudarlo un instante, colocó la toalla contra su pecho y lo hizo andar con una facilidad impresionante. Sorprendido, dio pasos torpes tratando de seguir el ritmo impaciente de su adverso. Abrió la boca y no pudo pronunciar más que algunos sonidos sin significado hasta que finalmente pudo exclamar.– ¡¿P-por qué!? ¡Nadie nos ha seguido...! – por supuesto, no esperaba una respuesta inmediata o diligente, sólo se vio arrastrado hasta el cuarto de baño. ¿En verdad iba a llevarlo consigo a la ducha?

Era sorprendente, pero quien viese la escena pensaría que él se estaba dejando llevar sin oponer verdadera resistencia, pero la fuerza con la que el vampiro lo llevaba era tan distante a la suya tan humana e insignificante que ni siquiera valía la pena resistirse. Era usar la cabeza, querer conservar el brazo donde lo tenía.- Deberías dejar al menos que me cambie de ropa, hace demasiado frío... - fue lo único que, derrotado, alcanzó a decir. Sabía que el otro ser no sentía el frío de la misma forma que él, aunque probablemente ni siquiera lo percibía. Temblaba ligeramente, el calor de la huida y la adrenalina no le habían permitido preocuparse por el clima hasta que la calma finalmente llegó en esos instantes.

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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por Gackt [Marius] el Lun Jun 08, 2015 3:39 am

Tal como se lo ideó desde un inicio, una vez adentrados en la habitación donde se percibía más fuerte el ruido añadió el pequeño seguro y tiró del brazo que se dedicó a sujetar durante el breve andar dejándole en libertad una vez le soltase frente a su cuerpo bajo las gotas de agua que, gracias al nuevo obstáculo, disminuirían el sonido agudo que sucedía al chocar contra el suelo, agua tan fría como la brisa que azotaba fuera del refugio, como gustaba el condenado decirle a la casa de campo, o de verano, o lo que sea.

-Podrás cambiarte una vez salgamos de aquí- Dejó caer la toalla que le pertenecía en el piso seco y seguidamente se despojó de todo lo que le cubría la figura, descubriendo una herida, la única que le quedaba abierta, aquella causada por uno de esos hediondos peludos sobre una de las costillas, y aunque no sangraba, aún ardía. Hasta ese momento era lo único que sentía, no frío, no calor… sólo ardor.  Pero hablando de hedor… Se aproximó pronto al agua también, alcanzando al menor para ayudarle con lo que tenía encima, deslizaría por su cuerpo esa.. vestimenta tan religiosa. A comparación suya, sin embargo, el mortal estaba en un estado mucho más pulcro.
Tomó una figurilla de jabón en forma de caracol que reposaba a un costado, en la jabonera, y se quitó poco a poco el tono café que manchaba al menos tres cuartas partes de su cuerpo, no olvidemos que hacía no más de unas cuantas horas su figura se encontraba un ochenta por ciento dañado, calcinado, y quien sabe desde cuándo en ese estado. En verdad ya no lo soportaba más, se estaba insultando a sí mismo.

Una vez dispuesto a enjuagarse con el agua limpia entregó “torpemente” la figurilla de caracol ya algo gastado en las manos ajenas, y con "torpemente" quiero decir que no lo dejaría precisamente en sus manos, sino que dejaría caer el objeto al suelo, haciendo un gesto con el rostro advirtiendo una orden. A continuación se posaría justo en el medio del rocío de la regadera mientras toda la suciedad escurría por cada uno de sus miembros, dejando ver, ahora sí en breve, el verdadero tono pálido de su piel. Segundos siguientes sus labios dejaron escapar un corto suspiro –Necesito cerrar esto- señalando aquella parte dañada, palpándola con la yema de los dedos mientras, con los entrecerrados párpados buscaría la posición del opuesto. –Pude haberlo hecho si me deshacía del hombre que condujo el taxi.- Pero había considerado las palabras anteriores. En ese momento tenía una sola opción, y no dudaría más en tomarla, en tomar con la siniestra a las débiles manos (ayudándose en un instante con la diestra, claro), tomaría una de sus piernas por el muslo apenas la mano de apoyo se liberase, alzándolo hasta fijarlo por sobre una de sus caderas, cerca de su cintura si fuese necesario aplicar más fuerza si había resistencia, y miraría su rostro fijamente, sus labios, sus ojos…
Se detendría un momento, sólo para verle mientras el agua golpeaba ambos cuerpos y las pequeñas gotas se juntaban unas con otras para deslizar hasta el poco a poco inundado suelo.
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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por DongHae [Mikael] el Lun Jun 08, 2015 4:11 am

Aquello jamás le habría pasado por la cabeza. Estaba consciente de que aquellas criaturas eran terriblemente egoístas y jamás pensaban en otros, pero aquello, había sido hecho con alevosía y ventaja... El agua helada golpeó su cuerpo de la peor manera posible, haciéndole soltar un grito de... ¿Del susto? ¿De qué? Era una verdadera tortura, inmediatamente su cuerpo comenzó a sacudirse en temblores inevitables, aquellos que buscaban inútilmente regresarle el calor a su cuerpo. Sus dientes incluso chocaban entre sí y no podía hacer nada al respecto, debía salir de ese lugar, debía de hacerlo ahora mismo. Torpe, tembloroso y con desespero se apresuró hacia la salida, pero frenó de inmediato, el vampiro ya se acercaba, había deshecho el ropaje que lo cubría y venía a él con ese aspecto descuidado, sin mencionar, la llamativa herida que presentaba. No preguntó nada, sólo retrocedió hasta sentir el muro del baño detener su huida, entonces, el vampiro actuó y mientras él se veía afectado por una temblorina incesante, su cuerpo fue despojado de sus prendas también. Sus rodillas le temblaban, pero hubo cierto alivio en retirarse aquellas.

No le causaba enfado ni vergüenza estar desnudo frente a otro hombre, donde se crío, había otros jóvenes que usaban junto con él una ducha comunitaria, pero por supuesto, estar así con un vampiro no resultaba ni remotamente natural. Huyendo de aquel, se replegó hasta el extremo contrario de donde las llaves se hallaban. Lo único en lo que realmente pensaba era en el frío, ese que hacía sus dientes castañear, dejaba de sentir ya las puntas de sus dedos, y sus labios y nariz se encontraban helados por completo. Una tortura, una tortura espantosa. Y el causante, frente a él, enjuagando su cuerpo con tanta naturalidad que parecía de risa. De no ser porque con trabajo sentía sus labios, habría reído de lo ridículo que era aquello.

Entonces, la mano adversa se extendió hacia él, por instinto, hizo el intento de acercar su mano y tomar lo que le ofrecía, pero el pequeño jabón cayó y se deslizó hasta quedar cerca de la coladera. Lo miró unos instantes. Como una corriente eléctrica, el escalofrío subió por su cuerpo hasta que se acumuló en su pecho y se esparció hasta desvanecerse. Estaba muriendo de frío. ¿Debía de haberlo recogido? No podía... ni siquiera tenía la capacidad de moverse, se abrazaba a su mismo con el constante vibrar de su anatomía. La voz del contrario, gruesa y característica lo hizo dar un respingo, ¿Qué sucedería ahora? Cada vez que intercambiaba palabras con él, sucedía algo para lo que no estaba ni remotamente preparado... Y no estaba equivocado. No había espacio en el sitio para alejarse más, y pronto, sintió como el vampiro lo acorralaba. Sus fuerzas no eran las de siempre y aunque lo fuesen, no habría manera en que pudiese vencer al adverso. Aún así, y sintiéndose un poco tonto después, intentó resistir la manipulación de aquel. Cerró los ojos con fuerza hasta que la presión y la quietud lo hicieron abrirlos...

- ¿Q-qué...? - sus labios apenas podían articular las palabras, a este punto, no había pensado que el estar desnudo con otro hombre era algo vergonzoso, pero la manera en que lo sostenía ahora, rebasaba los límites de la intimidad entre desconocidos, los rebasaba por mucho. Sus manos se afirmaron a los hombros del contrario, apretando con toda la fuerza que sus helados e insensibles dedos le permitían, buscando empujarlo lejos, alejarlo de su cuerpo. ¡Iba a beber de nuevo! No deseaba ser la fuente de energía de aquel ser, no de nuevo. Suficiente había hecho ya al despertarlo. Debía haber una manera de librarse... debía de poder hacer algo, no podía estar tan indefenso, no podía.

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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por Gackt [Marius] el Lun Jun 08, 2015 3:40 pm

Parpadeó con lentitud, hubo un instante en el cual su siniestra aflojó el agarre de las manos contrarias, uno solo, uno bien aprovechado, pues aquellas habían escapado para tratar de empujarle hacia atrás. Pero su cabeza ladeó en negación. –Oye – Musitó en ese tono tan suave pero a la vez tan penetrante –no servirá- que acabó en un simple murmullo, su cuerpo simplemente no cedería, menos con un ser tan indefenso como la situación por la que pasaba ahora el joven mortal tiritante.  –Si te resistes tan sólo conseguirás que haga más fuerza hasta dañarte.- De nuevo, ubicó una de sus manos y la sujetó, con la misma mano buscó hacer lo mismo con la restante hasta tener éxito. Con su propio pecho empujaría al contrario hasta que su espalda estuviese lo suficientemente apegada a la pared. Era como si la pared fuese un pan, Marius el otro pan y Donghae … la mantequilla de maní del centro. Sí, algo así.
La herida en su frente, aunque no tan grave, pudo verla, ¿habría sido eso el causante de su despertar? –Cuéntame, ¿cómo te lastimaste la cara?- No sabía con certeza si su pregunta sería contestada, pero así fuese o no aguardaría unos segundos más antes de comenzar a aproximar los labios a su cuello, clavar con lentitud los colmillos si no había resistencia o con rudeza si  había alguna clase de intento de defensa.  

El músculo de la vida golpearía contra su pecho unas pocas veces conforme sus labios succionaban el calor del único habitante vivo dentro de aquella casona. Serían unos cuantos tragos nada más, tragos de nostalgia.
Se dice que un vampiro al beber la sangre de su víctima, prueba también una parte de su pasado, de sus recuerdos… un problema algo inevitable pero que puede controlarse conforme a la experiencia, es parte de la condena. Por desgracia Marius, a pesar de su edad, experiencia y blablablá no se encontraba en sus mejores condiciones y al tomar de ese elixir había despertado nuevamente imágenes que no pretendía recordar, que simplemente no deseaba saber. Había también tomado una parte de la memoria ajena que al poco tiempo le agarró por sorpresa

En flashback se escribió: (…) no volveremos a vernos, al menos no en este mundo terrenal. Mi cuerpo se quedará aquí, no lo necesito a donde voy, Donghae... ha sido mi recipiente y ahora recuperará el control de sus facultades, no recordará nada de los ángeles, de mi... o de ti. Sé que quizá suene terriblemente egoísta de mi parte y puedes negarte si te causa demasiados inconvenientes, pero... quisiera preguntar, ¿Podrías cuidar de Donghae?

Fragmento: Descansa Padre
deteniéndose de inmediato, soltando sus manos, liberando su cuerpo de modo súbito. Enseguida cerró las llaves que permitían la fuga del agua, retrocedió un paso tomándole sin cuidado que el mortal pudiese o no mantenerse en pie por sí mismo. Estaba asombrado, no, enojado.
Cubriría su rostro un par de segundos mientras sus dientes reprimían un estruendoso rugido para liberar esa pésima sensación mental, pero se relajaría pronto. No iba a aferrarse a la fotografía de quien ya no se encontraba más en este mundo, se lo dijo tiempo atrás y se haría cumplir sus propias palabras. Retrocedió un poco más, dejando mojadas huellas sobre las losetas que vestían el suelo, estiró una de sus dos manos hasta sujetar la toalla más cercana que lanzaría directamente encima de su víctima. La regeneración de su tejido dañado apenas mostraba signos de querer avanzar para bien. –Se acabó tu tortura. Cúbrete y busca dónde dormir o hacer lo que más te plazca.- Enseguida retiraría el seguro de la perilla y giraría la misma para dejar abierto el portal, tomaría la otra pieza de toalla y se la ataría alrededor de la cintura antes de salir del cuadro, dejando rastro en su camino puesto que aún goteaba cada extremidad. Era hora de buscar algo para vestir.
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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por DongHae [Mikael] el Mar Jun 09, 2015 2:52 am

A veces se preguntaba como debía de haberse sentido ser poderoso... No recordaba absolutamente nada y pese haber sido contenedor de un ángel increíblemente poderoso como Mikael, nunca pudo comprender la sensación de ser capaz de defenderse, de no recibir daño, de regenerarse... atacar de manera eficiente a un ser de las tinieblas, tal como el que ahora se hacía con su cuerpo y se disponía a alimentarse sin miramiento alguno. Él entrenaba su cuerpo, lo hacía diariamente y si bien, entre los humanos era un chico de buena constitución física y bastante fuerte... ahora mismo, todo aquello parecía significar absolutamente nada. No podía moverse, no podía contrarestar el agarre que el vampiro imponía sobre él... se sentía tan frustrado.- ¡Argh...! - exclamó cuando sus manos volvieron a ser inmovilizadas, observaba a la criatura con evidente desprecio, no quería volver a serle de utilidad y menos de aquella forma tan... impura. Su cuerpo temblaba aún, pero de alguna manera aquello había pasado a un segundo plano pues la adrenalina se disparaba. Sacudió el cuello en busca de alejarse de quien iba a atacarlo, pero con ello sólo consiguió abrir una herida mayor al clavarse los colmillos y abrir su piel que, por el movimiento, acabó algo más desgarrada que simples dos agujeros.

Soltó un grito de dolor, ambos puños se cerraron con fuerza y los músculos de su cuerpo se tensaron. Su piel había vuelto a abrir con la facilidad con que un cuchillo caliente rebanaba la mantequilla... así de fácil. Sin embargo, la sensación que vino después fue lo que más perturbación causó en el religioso, cuando la succión dio inicio, su cuerpo se relajó de inmediato, la temperatura por instantes se encendió, y de su boca fueron quejidos bajos y jadeos los que empezaron a escapar. Aquello era imposible... La nostalgia lo embriagó una vez más, recuerdos empezaron a aparecer en su memoria como una película antigua y borrosa cuyas escenas y diálogos estaban mezclados y no tenían si quiera coherencia y sentido alguno. La imagen de su captor vino a su mente, inconsciente, ¿Durmiendo? no lo comprendía bien... pero el sentimiento que lo invadió fue de pura tristeza... como si estuviese dejando ir algo muy importante.

De pronto, todo se detuvo. Fue inmediato, sus ojos se abrieron como quien despierta de un sueño debido a la sensación de estar cayendo. Se alejó el adverso tan pronto que sólo sintió el impacto contra el piso helado y húmedo. Se quejó, llevando la mano a la herida recién hecha y desde la cual la sangre manaba, la presionó fuertemente, mordiendo su labio inferior para contener los sonidos de dolor que de su boca podrían salir. Abrió los ojos nuevamente y lo observó alejarse, ¿Qué le había sucedido de pronto? De inmediato intentó ponerse de pie, le tomó unos momentos debido a lo tembloroso que estaba y por la sensación de debilidad que lo abrumaba. Afortunadamente, el vampiro no había tomado tanto... y poco a poco fue volviendo a sus sentidos. Se envolvió en la toalla, desesperado, friccionando la tela con su cuerpo buscando calentarse de manera desesperada. Sus dientes aún sonaban cual castañas.

Habían pasado varios minutos desde que el inmortal se había alejado, se atrevió a salir del baño una vez que pudo secarse lo suficiente, pero el frío no dejaba su cuerpo... Corrió hacia la habitación de huéspedes, en la que se habría quedado más de una vez, sacó rápidamente una playera de manga larga, un suéter, ropa interior y pantalones de tela suave pero gruesa, calcetines... todo eso se lo puso como pudo, no estaba seguro de si lo había hecho correctamente o si no había alguna prenda al revés... Se dio cuenta apenas que la herida hecha por el vampiro ya no sangraba más. Dolía, sin embargo, de manera punzante. No podía con el frío, pese a estar vestido, aún su cuerpo le demandaba más atención respecto al asunto...

¿Dónde estaba su acompañante? No tenía idea, no podía pensar en eso ahora mismo, salió de la habitación hasta la cocina, hurgó las alacenas hasta dar con una botella de whisky... No tardó en abrirla y darle un trago. El ardor recorrió su inexperta garganta, pero estaba consciente de que el líquido lo haría entrar en calor rápidamente. Tras el buen sorbo y sacudirse la horrible sensación que le producía, sintió los efectos esperados... soltó un suspiro relajado.... casi aliviado. Pronto, dejó la botella en su sitio y se dirigió hacia la sala de estar. Estaba sumamente cansado... demasiadas cosas en poco tiempo. Halló el camino hasta el sofá frente a la chimenea, la cual, de no ser por su agotamiento desearía poder encender, así, se dejó caer en el mueble, cuan largo era, cubrió su rostro con el antebrazo derecho y cerró los ojos. El dormirse sucedió sin que si quiera cayera en la cuenta de ello.

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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por Gackt [Marius] el Mar Jun 09, 2015 5:07 pm

Las yemas de su siniestra acariciaron el tapiz de la pared conforme sus húmedos pasos avanzaban silenciosos hasta cualquier habitación que tuviese prendas limpias y en la talla exacta de su cuerpo. No miento cuando digo que ese hombre se tomó un tiempo de 45 minutos tan sólo en encontrar unos pantalones que ajustasen justo donde él quería y holgasen donde se le apetecía. Mismo asunto con una camisa que jamás encontró, acabando por optar por una simple polera azul… azul rey, cuello en V y mangas que cubriesen hasta el inicio de sus bíceps. No hubo zapatos de su talla o de su gusto y no se pondría bóxers usados.

Después de acomodarse cada una de las prendas frente al espejo se dejó caer sentado al borde de la cama que esperaba detrás suyo. Permaneció allí, quieto, mirando al suelo, sin saber bien lo que había ocurrido después de la masacre en Budapest. Prensó los labios ligeramente, se pensaba si sería bueno ir y buscar vástagos sobrevivientes por todo el mundo tal como alguna vez. Ahh.. qué molestia volver a comenzar, qué pereza incluso volver a crear riquezas y buscar o construir algún lugar en el que pudiese descansar con tranquilidad. Chascó los dedos pero no sucedió nada. Esperaba que a esas alturas por lo menos habría vuelto a despertar su fuego, quizá la herida en su costado tendría algo que ver con el bloqueo de su poder.
Colocó los codos en sus rodillas entrelazando los dedos de ambas manos. Pensó también si aún quedarían migajas de aquellos pulgosos, cuántos de ellos habría y cuántos le intentarían matar nuevamente en las vulnerables condiciones en las que se encontraba. Por último, cuando sus ojos cambiaron de dirección hacia la ventana que había a su izquierda recordó al humano y en lo que sería de él si lo dejaba ahora o si continuaba a su lado. Antes que todo ¿seguía allí? Pues pudo haber huido de haber querido, o tal vez continuaba en el baño, echado, tiritando por el frío.

Se puso en pie e hizo retorno al cuarto con regadera pero ya no había nada importante, algunas huellas rojas tal vez además del suelo enlodado. –Hmm..- Cerró la puerta y continuó andando, mirando dentro de cada habitación hasta que caminó en dirección a la entrada principal, aunque sin necesidad de llegar hasta ella, pues a los pocos pasos estaba el más bajo totalmente vestido y dormido sobre un sofá.
Caminó hasta quedar parado frente a él y estuvo observándole fijamente por algunos minutos, haciendo notar lo … horrenda que era la ropa que se había puesto, algo de ello de manera incorrecta. Cada que lo miraba tan sólo sentía unos deseos terribles de tomarlo para después descuartizarlo, y sólo no lo hacía por el irracional temor a desaparecerlo, a acabar con lo único que quedaba de lo que alguna vez fue. Tal vez aún no era el momento.
Flexionó las piernas y dejó caerse agachado cerca de la altura del rostro adverso, era la primera vez que le veía tan tranquilo desde su despertar; algunos pocos mechones quizá aún estaban poco húmedos, le prestó atención a su respiración también, muy suave… Como si todo lo ocurrido las últimas horas hubiese sido producto de un mal sueño.

-No entiendo aún como alguien tan insignificante pudo sacarme de ese martirio.- Musitaba. Sus recién salidas garras ascendieron hasta posarse sobre la mejilla más expuesta de ese que reposaba.  –El idiota que estuvo dentro tuyo me pidió cuidar de ti… pero no voy a hacerlo. En cambio, perdonaré tu vida en agradecimiento por salvar la mía.- Vaciló, dudó un segundo el posar la palma gélida sobre su piel, no sabía que tan pesado era el sueño de aquél, si ese tacto acabaría por despertarle o no, mas al final terminó haciéndolo como pauta para proseguir. –Pronto amanecerá y yo tendré que ocultarme;  al anochecer me habré ido hacia cualquier parte que me mantenga lejos de ti, de tu rostro, de tu irritante voz, de tu odiosa mirada, de todo lo que me provoca unas insaciables ganas de vaciarte.- “… de matarte.”
Entonces dejaría de tocarle, de mirarle. Regresaría a su postura y se encaminaría al sótano donde pretendería inútilmente reposar en lo que el sol se ocultaba, no sin antes tomarse la molestia de encender las maderas que también dormían aunque dentro de la chimenea; tomar el calendario que colgaba encima y asegurarse de la época en la que ahora se encontraba: Invierno, 2014, últimos días…
Así que había pasado cerca de tres años y medio desde la catástrofe mientras para él habían sido tan sólo unos malos ratos… Qué interesante.
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Re: [ Privado / Marius ] De Londres a Roma;

Mensaje por DongHae [Mikael] el Dom Jun 21, 2015 12:15 am

Desde su nacimiento le dejaron en claro que nunca sería un niño normal que jugaría en las calles, sería educado en casa y que tendría una vida dedicada al oficio que su padre pudiera enseñarle, a su esposa e hijos y que moriría tranquilo al lado del amor de su vida... Esas cosas eran privilegios a los que no se le permitía acceder, y estaba bien, no conocía nada más, incluso en esos años de "libertad" de los que había gozado, su vida seguía estando atada al camino que habían elegido para él desde mucho antes de que si quiera existiera en este mundo. Debía admitir que más que disfrutar de su vida autónoma, encontraba aquello incómodo... como si las cosas no debieran de ser así. Siempre el objetivo de su vida había sido servir a Dios como este dispusiera y sentía que en esos momentos no estaba precisamente cumpliendo con aquel objetivo. No había podido hacer nada contra ese vampiro, no pudo evitar las muertes que sucedieron por su causa y lo peor era que queriendo o no, había sido él quien despertó a esa criatura tan peligrosa de vuelta a ese mundo... Se sentía inútil, incapaz y eso le provocaba mucha frustración.

Ahí, con su frágil y agotado cuerpo, había caído en un profundo sueño donde los recuerdos se asomaban una y otra vez, borrosas memorias de lo que hizo aquel ángel ayudado de su ser, olores, colores, sabores y sensaciones, todo era como si lo hubiese vivido en carne propia... lo cual hizo, simplemente nunca estuvo consciente de que acontecían durante 200 años... Lo último que recordaba era haber visto a todos los sacerdotes a su alrededor cuando el ángel descendió en su cuerpo, sintió una cálida energía rodearlo y después... nada. Pareció un parpadeo cuando abrió de nuevo los ojos en la mansión de Stelle, no podía creer que haya pasado tanto tiempo, para él solo se había ido a dormir. Estaba sosteniendo un dialogo consigo mismo, se veía sentado en una silla en medio de una habitación blanca y completamente vacía... sólo él observándose ahí sentado. Se preguntaba que tenía que hacer, si estaba bien que no hiciese nada, pues por alguna razón algo le decía que el mal se avecinaba y que si permanecía de esta manera... no podría ayudar en nada.

"Mikael, ¿Dónde estás? ¿No podrías volver? Sin ti no sé que hacer..."

Y entonces sintió las manos gentiles de aquel ángel sobre sus hombros, y tras de él se inclinó para susurrar a su oreja.

"Las respuestas se encuentran en Roma. Ve, Zaphkiel te está esperando."

Cuando abrió los ojos, la luz del sol se colaba por las ventanas... El cuerpo le dolía, especialmente las heridas que se mostraban en su cuello, ya ninguna sangraba, pero sin duda punzaban su el movimiento de sus músculos resultaba demasiado brusco. Tragó saliva, tenía una sensación muy extraña en el pecho. Se sentó con cuidado e inspiró suavemente, una sonrisa fue haciendo acto de presencia sobre sus labios, aquello no había sido un simple sueño, sino por el contrario, estaba seguro de que fue Mikael quien le habló en esos momentos, era una voz que no estaba acostumbrado a escuchar, la propia. Algo se avecinaba y era el momento de que tomase su lugar como una pieza importante en los acontecimientos por venir... Roma lo estaba esperando.

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